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Artículo publicado por Por Patricia R. Francis, Directora Ejecutiva del CCI
en Forum de Comercio Internacional - No. 1/2007 Si se le pregunta a alguien por
África, la respuesta inmediata pintará un
cuadro negativo de conflictos armados, hambre, VIH/SIDA y otros problemas de
salud pero, interrogando un poquito más, resultará claro que África se está
convirtiendo en un lugar promisorio para las empresas. Se ha dicho que este
continente es “el último gran mercado emergente”, pleno de oportunidades y
posibilidades. El éxito de este mercado es fundamental si queremos abordar el
mayor reto de nuestro tiempo: reducir la pobreza.
De hecho, es preciso reposicionar la “Marca África”, dar a conocer a sus
pilares del desarrollo exitoso y lograr que otros se percaten de su potencial.
En este número de Forum de Comercio nos interesamos por empresas como la
famosa Johnnic Communications de Sudáfrica, gigante mediático, o bien, Muya
Ethiopia, pequeña empresa que exporta accesorios para el hogar, dirigida por una
mujer, y que aunque no se cotiza en bolsa responde a las mismas características:
sólido liderato, productos modernos que se ajusten al mercado global y
compromiso con el desarrollo local. Esta es la nueva era de África “puede
hacerlo”.
Los líderes africanos están en la escena mundial, invirtiendo en nuevas
asociaciones. La reunión mundial de mujeres parlamentarias que tuvo lugar en
Rwanda mostró que las africanas están a la vanguardia de la lucha por una
gobernanza responsable.
El continente experimenta los niveles más altos de crecimiento e inversión
desde hace mucho tiempo. Los indicadores macroeconómicos son bastante estables,
las reservas aumentan y las remesas son mayores que nunca. África es rica en
recursos humanos jóvenes y talento empresarial. Se empieza a reconocer que las
empresarias constituyen una potente fuerza de desarrollo empresarial y son
agentes del cambio en sus familias y comunidades.
Ahora bien, tampoco hay que pasar por alto los retos que plantea el hecho de
que África albergue tan sólo el 13% de la población mundial pero el 30% de los
pobres del mundo. El sida tiene consecuencias devastadoras y cobra su mayor
diezmo entre quienes están en edad de trabajar. El bajo índice de alfabetización
es otro reto constante que guarda relación con la alta tasa de desempleo de los
jóvenes y la baja productividad.
Sabido es que las barreras de acceso a los mercados son los principales
impedimentos para el comercio. Unos 10 millones de agricultores, la mayoría
mujeres, se ven afectados por las distorsiones comerciales de los mercados
globales.
De los 50 países más pobres del mundo, 34 son africanos. Muchos no tienen
salida al mar y cuentan con escasas infraestructuras tales como carreteras,
ferrocarriles, puertos y aeropuertos, lo que inhibe su capacidad de exportar con
competitividad. Las economías son pequeñas y la cooperación y el comercio
regionales muy limitados. Eso es lo que verdaderamente impide utilizar el
comercio para reducir la pobreza.
Los impuestos a la actividad empresarial más bajos del mundo son los de
África del Norte y Oriente Medio mientras que los del África subsahariana son
los más altos. Precisamente, la alta imposición fiscal en el sector formal es
uno de los motivos de que el gran sector informal de África quede al margen de
la corriente principal de desarrollo del comercio.
Históricamente vinculado a la producción de productos básicos que se vendían
a los padres coloniales, el valor añadido de bienes y servicios es demasiado
bajo como para cumplir con las normas internacionales o las exigencias del
mercado. Por lo general, las instituciones de apoyo al comercio carecen de
capacidad para ayudar a las pequeñas empresas a crecer y vender más allá de las
fronteras.
Hoy en día, la descripción más acertada de la “Marca África” es la de un
mosaico de contrastes formado por un puñado de economías fuertes y países menos
adelantados, muchos de ellos enclavados, algunos en guerra y otros en situación
de posconflicto. Cada uno de ellos tiene sus peculiaridades y es preciso que la
estrategia para cambiar la “Marca África” refleje esas realidades distintas.
Labor con agentes del cambio
Septiembre marca la mitad del camino en la consecución de los ODM de reducir
la pobreza. Debemos buscar agentes del cambio para realizar esa transformación a
fin de sustentar sólidas empresas africanas y asegurar la prosperidad y el
desarrollo a largo plazo de las comunidades.
Las instituciones financieras, regionales, académicas y de investigación son
cruciales para este cambio, al igual que las instituciones de apoyo al comercio
y la sociedad civil.
Las instituciones financieras: porque las mejores ideas empresariales no
prosperan sin una financiación adecuada.
Las instituciones regionales: porque se necesita una masa crítica para ayudar
a las empresas a competir.
Las instituciones académicas y de investigación: porque analizan los retos
que se plantean al desarrollo local y cimientan una base de profesionales
calificados.
Las instituciones de apoyo al comercio y la sociedad civil: porque un
desarrollo equilibrado requiere un sólido sector privado y una sólida sociedad
civil.
El CCI apoya a las empresas africanas
De los cosméticos orgánicos que se fabrican en Sudáfica a los bolsos de lujo
fabricados por cooperativas etíopes, pasando por la fabricación de joyas de
madera procedente de una explotación sostenible de los bosques mozambiqueños, el
CCI colabora con los africanos para vender en el mundo entero productos Made in
Africa de calidad.
Nuestros programas se centran en el desarrollo del sector privado, la
integración regional y la mitigación de la pobreza. Ampliamos las iniciativas
para alentar a las empresarias africanas, aportar la voz empresarial a los
negociadores comerciales, facilitar el comercio entre países vecinos,
desarrollar el potencial del comercio de servicios y vincular a comunidades
rurales pobres con los mercados globales. En este proceso, estamos llegando a
los nuevos actores que influyen sobre el desarrollo comercial y empresarial en
la sociedad civil.
Por último, es fundamental trabajar con instituciones africanas para apoyar a
los empresarios; esto forma parte del buen gobierno y permite mejorar el entorno
empresarial. En África, el CCI trabaja con una gama de instituciones de apoyo al
comercio para identificar sectores ganadores y mejorar sus servicios a los
exportadores.
Hacia una nueva “Marca África”
Si queremos cambiar el futuro de África, debemos tener más en cuenta a los
dirigentes que crecieron allí. Las iniciativas empresariales de africanos para
africanos tienen un potencial enorme pues demuestran que el éxito es posible y
dan esperanza e inspiran a otros empresarios africanos. Además, esas imágenes
ponen en manos del sector empresarial la mayor parte del reto del desarrollo.
Podemos inspirarnos del mundo comercial y poner la marca al frente y en el
centro de nuestro pensamiento. Centrarse en una nueva “Marca África” puede
contribuir a fomentar la inversión y el crecimiento, así como a garantizar que
no se trata del “comercio habitual”.
Recordemos las palabras de Benjamin Mkapa, ex Presidente de Tanzanía: “Este
es un momento decisivo para que África se comprometa con una estrategia que
conduzca a la autodependencia a fin de reducir la pobreza ampliando nuestros
propios esfuerzos para maximizar el uso eficiente y efectivo de los recursos.
Eso requiere, principalmente, la integración de la diáspora africana en planes
de movilización de recursos y nuevos vínculos con los países del Sur.”
En la apertura de la cumbre de la Comisión Económica para África, Meles
Zenawi, Primer Ministro de Etiopía, también preconizó la autosuficiencia: “Lo
único que tenemos que hacer es creer un poquito más en nuestra capacidad de ser
los artífices de nuestro propio destino y un poquito menos en la posibilidad de
salvación desde fuera.” En el CCI estamos dispuestos a colaborar con África en
este interesante proceso de cambio.
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